Seamos el cambio que queremos ver

Hola a todos

Es difícil elegir por donde empezar cuando hay mucho para decir y hacer. Estoy muy feliz de arrancar escribiendo a diseñadores, estudiantes, amantes de la moda, emprendedores y todos los que sean parte de este hermoso rubro.

Este es el primer posteo, de lo que les propongo un cambio en la mirada y pensamiento del diseño hacia la moda e indumentaria, pero desde los diseñadores.

Cuando buscamos un cambio, parece que entraríamos en una especie de hazaña. Convencidos de que existe un lugar donde está todo, un libro, una montaña, un guru, un río, una luz... Tengo la certeza (porque la he transitado) que puede ser un inicio, algo nos despierta y vamos.

Y abrimos ventanas cual google y sus pestañas de buceo interminable. Pero allí, desde luego, algo se encuentre, una primera luz, unas palabras de aliento, una puerta que se abre, pero el verdadero cambio profundo comienza por nosotros. Nosotros, yo. Desde adentro hacia afuera.

Seamos el cambio que queremos ver

Hace ya muchos años comencé con esta profesión, del diseño de moda/indumentaria.

En ese camino me he encontrado con muchas incógnitas y cuestiones que nunca me cerraron.

Empecé estudiando Arquitectura y cuando terminé el cuarto año, me anoté en Indumentaria en FADU Universidad de Buenos Aires.

Corría el año 2003. Ya había pasado algunos años de la crisis. Y todos mirábamos con buenos ojos emprender, era una oportunidad mas, y en moda era un lindo comienzo.

Nacieron por esos años bares, donde se alquilaba percheros para colgar o mostrar prendas, accesorios, calzado. Recuerdo grandes marcas, que arrancaron allí. TAZ, de Plaza Serrano era un claro ejemplo.

Por ese año, en una materia de FADU. conocí a dos mujeres increíbles, hoy grandes amigas, con las que decidimos iniciar esa aventura. Lau y Vicky.  No sabíamos nada sobre el rubro. Claro que yo cosía desde siempre, el Burda era mi amigo incondicional de la moldería, pero a nivel industrial no tenía idea. Así que compramos remeras en algún lugar, le cosíamos detalles y vendíamos, poco.

Uno de las primeras preguntas, que se sucedieron a lo largo de toda mi carrera era consultar a mis docentes de aquella época, sobre talleres, donde comprar tela, papel, alfileres, maniquíes, los mejores precios...ustedes me entienden. La respuesta era una mirada esquiva, un "eeeee", "no se".... En todos los años jamás logré una respuesta de quienes ya en el mercado y diseñadoras podían obtener. Cuando digo jamás es nunca.

Por lo que a fuerza, de preguntar a otros ( mi incansable búsqueda de la verdad) fui construyendo un listado, de todo lo que necesitaba. Claro que me llevé grandes garrones. Había un yahoo blog, en fin. Internet era bastante básica por aquellos años.

En el 2007 abrimos junto a un lindo grupo de personas, un local de ropa y accesorios -Wayna-  en la ciudad de Bahía Blanca (ciudad natal, en la provincia de Buenos Aires) Aún hoy sigue en pie.

Yo me encargaba de realizar una curaduría de diseñadores y marcas, armar el local a nivel estético, armar vidrieras, hacer entrevistas de trabajo para vendedoras y luego hacer el manual de ventas, teníamos una web, en fin un poco de todo. Nos fue muy bien! y decidí realizar una pequeña matriz de colección que fuese el soporte de prendas que no conseguíamos.

Y así inicié mi Estudio de diseño, independiente.

Año 2008, fue el gran año que comencé a dar clases en FADU, UBA. Y sentí la enorme responsabilidad de transmitir todo mi camino, incluído talleres, telas y demás y de trasmitir VALORES, de TRABAJO JUSTO, digno para todos. Especialmente sobre talleres.

Los diseñadores somos el primer eslabón de la cadena de un diseño. Lo pensamos. Lo dibujamos. Lo armamos. Por lo tanto somos el primer eslabón de una cadena que debe replantearse muchos conceptos. Y vuelvo al inicio, desde adentro hacia afuera.

Este primer post lo quier dedicar a ese punto, a la mezquindad con la que se trabaja día a día en nuestra industria. Donde no se comparten datos, no se comparte experiencias, donde parece que guardar en secreto algo, es un valor.

2 Casos (entre muchos)

1- Taller de costura Luz. (ver datos aquí)

Angélica como yo la llamo o Luz, limpiaba casas, era su principal tarea y un trabajo como cualquier otro. Así la conocí. Y comenzamos a charlar, y a saber un poco de su vida. Siempre se había dedicado a eso, por lo que creía ella, que no habría cambio. Ahora no recuerdo como, pero le pregunté si sabía coser, y me dijo que no, pero que le gustaría aprender, y comencé a introducirla de a poco en nuestro mundo. Algo de moldería, costuras, telas, reglas, y se compró con mucho esfuerzo la primera recta. Arrancó haciendo las bolsas de mi marca Pitimini. Le armé un facebook, saqué fotos, las subí y comencé a compartir sus datos. Le sugerí siempre como cobrar, nunca aceptar que le paguen un trabajo monedas, mis charlas arrancaban: "cuanto sale un kilo de yerba? y un turrón?" Sacó su monotributo para facturar y tener aportes correctamente, cuenta además con el apoyo de Enlace Social para seguir organizando su taller. 

Hoy está feliz, de estar en su casa, con su hijo (mayor de edad) trabajando con ella, y rodeada de otras máquinas trabajando de eso. En su propio taller de costura. Aprendió, se capacitó, buscó en google y youtube lo que no sabía. Hoy aún me consulta cada vez que agarra un trabajo si me parece que está bien lo que le pagan. Y así creció gracias al aporte de todos ustedes. Y lo mejor de todo es que es FELIZ, porque ama lo que hace. TRABAJO JUSTO.

Si no hubiéramos compartido su dato, no tendría trabajo.

Alguien me responde, pero si tiene mi remeras para coser, y llega otro diseñador y también le tiene que coser, las mías no las va hacer...Y la respuesta, mi queridos, es SI, crecerá y contratará a otros. Porque si vos le dejas de llevar, porque te mudaste a La Quiaca, se quedó sin su único cliente, que eras vos, y tu mezquindad. Y ella volvería a un trabajo que no le gustaba.

2- Yamila Gonzalez, Manos de Tijera, diseñadora, gran amiga. (datos aquí)

Yami y yo ingresamos a dar clases en UBA, mismo año. Eramos un equipo de dos. Mitad de año y crisis en docencia, cada una se encargó de enseñar a 50 personas. Así es la masividad de la FADU.

Así, seguimos hasta el 2014, donde a ella no le renovaron su paupérrimo sueldo de Ayudante de Segunda, la más baja categoría (todos cobrábamos similar), que además compartía con otra docente, al igual que todos ahí. Compartimos sueldo desde que nos lo asignaron, hasta que nos fuimos. Lo bueno, teníamos obra social, y aportes. Lo malo,que poco alcanzaba. El último sueldo que recuerdo era de $1000 repartido entre 2 o 3. Pero esto es para otro bello capítulo, que pronto llegará.

Yami se quedó sin laburo, en diciembre 2013, yo renuncié después de los finales de febrero 2014.

Armó su taller, alquiló un local "Manos de Tijera", y arrancó a vender y producir.

Desde ya compartí su dato momento 0. Y la vi crecer, y ser feliz, y construir todo lo que soñamos. Gracias a esta linda RED de REDES sigue creciendo y teniendo su propia empresa.

Manos de tijera, taller de punto y plano, moldería, buena onda, TRABAJO JUSTO, y regulado. 

Estos 2 casos son ejemplos de miles que conocemos.

Si compartiéramos mas los datos, todos nos conectamos mas, y podemos ver crecer nuestra industria, que vaya de paso, la hacemos entre TODOS.

Guardarse el dato, para que? para que no le cosa a nadie mas? y si luego te pinta no seguir con tu emprendimiento? ahora si lo recomendás? cuando es tarde?

El cambio empieza por casa. Por nosotros. No esperes de otros. Que el gobierno, la empresa, la mar en coche, dejemos las excusas y construyamos un país y un mundo aportando lo mas mínimo que son nuestras acciones.

Acciones pequeñas, que podemos hacer todos los días.

HOY AHORA la micro economía!

Dale! pasá el dato

Gracias!!

Paola .

 

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